4 may. 2014

cuando llegaba mamá...

en rusia, cuando llega la primavera, las bailarinas cuelgan sus zapatillas en tendales de cuerda, junto a un ramo de paniculada…les trae suerte en la nueva temporada.



mamá llegaba siempre a mediados de abril. de repente despertábamos una mañana y allí estaban sus zapatillas. era la señal de la felicidad absoluta. mamá estaba en casa!  corríamos a despertarla a su habitación, ante los ruegos inútiles de la abuela nicolashka, y nos lanzábamos a su cama.  y allí estaba ella, recibiéndonos con el abrazo más grande que jamás he visto y con una carcajada que no paraba de sonar hasta que la arrastrábamos al jardín.




recuerdo a mamá con el pelo suelto…bailando descalza  sobre la hierba. feliz y libre. en las épocas en las que el ballet descansaba mamá liberaba su pelo y sus pies. se olvidaba de redecillas, de moños o de las trenzas tradicionales. y jamás se ponía zapatos a no ser que tuviese que salir a hacer alguna compra a la tienda de la señora katenka.  nosotras queríamos imitarla, aunque ella suavemente nos disuadía. para ir a la escuela trenzas y buenos zapatos, nos decía.  pero a mi me dejaba llevar siempre las aletas. eso sí, bien guardadas en alguna de las bolsas que me había cosido la abuela.





así que mamá era primavera y finales de verano. recuerdo que tras la puerta de su cuarto siempre colgaba un sombrero sin el que jamás salía a pasear, algún vestido ligero, también hecho por la abuela nicolashka…y mis dibujos. mamá siempre ponía mis dibujos tras la puerta. decía que quería verlos antes de dormirse y después de despertarse. cuando empezaba la gira se los llevaba con ella. yo me quedaba con su olor y con el ramo de paniculada, que se había secado al sol de los últimos meses. 

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